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lunes, 30 de septiembre de 2013

PATTON

RECOMENDACIÓN:



SINOPSIS:

Esta película biográfica narra las acciones que George S. Patton, general del Ejército de los Estados Unidos, realizó durante la Segunda Guerra Mundial.

El filme muestra a un hombre extravagante, carismático, severo, perseverante, romántico, quien basaba sus exitosas estrategias en las historias de guerras antiguas, y creía ser las reencarnaciones de un mariscal de Napoleón y de un guerrero cartaginés.

Es personaje corre a cargo de George C. Scott, dando inicio la película con el controvertido discurso que, según los historiadores, impartió el general a los soldados antes de ir a la guerra.
El carácter altivo de Patton hace que hasta los altos dirigentes nazis le teman ya que, entre otras muchas hazañas, ha conseguido vencer en el norte de África al poderoso mariscal alemán Erwin Rommel. De este modo comienza a adentrase por toda Europa con sus tropas logrando cada vez más prestigio gracias a sus victorias.

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

Franklin Schaffner es uno de esos directores que a lo largo de su carrera realizaron muy pocas películas, pero dejaron una huella indeleble en el séptimo arte. De la lista de sus catorce películas hay dos que enseguida llaman la atención. Una es "El planeta de los simios", la otra es "Patton".

Ambas tienen en común el haber creado iconos cinematográficos fácilmente identificables por la sociedad. En la primera tenemos a Charlton Heston arrodillado frente a la Estatua de la libertad en uno de los mejores alegatos antibelicistas que se han mostrado en una pantalla. En la segunda tenemos esos 6 minutos de impactante discurso inicial de George C. Scott con la bandera norteamericana al fondo.


La película fue estrenada en 1970, en plena Guerra de Vietnam. Lo más curioso es que fue vista simultáneamente como burda propaganda belicista y como panfleto pacifista. Los primeros recalcaban la frases que recita Patton: -All real Americans love the sting of battle... That's why Americans have never lost, and will never lose a war... because the very thought of losing is hateful to Americans -, o mostrándolo como si fuera el último de los héroes románticos (en una escena se dice de él es una especie de Don Quijote). Los segundos incidían en que Patton era presentado, no como un héroe, sino como una especie de psicópata egocéntrico con ínfulas de poeta que sólo era feliz en la guerra y que creía en la reencarnación.


Veinticinco años después de su estreno la controversia sobre película renació, pero esta vez de la mano del director Oliver Stone. Al parecer, "Patton" era la película favorita de Nixon y quiso utilizar algunas imágenes en su película biográfica sobre dicho presidente. Según Stone, "Patton" era una incitación directa al genocidio y la consideraba una de las dos películas más influyentes sobre la historia norteamericana porque inspiró a Nixon el bombardeo sobre Camboya y Laos. Lo malo del alegato de Stone es que en su opinión la segunda película más influyente pero en sentido positivo, era su "JFK" (lo que demuestra que la modestia es una virtud de la que carece Stone). El caso es que al final Stone se quedó sin "Patton" porque el propio George C. Scott se negó en redondo a permitir el uso de cualquier escena de la película.

El guión de "Patton" era inicialmente de Francis Ford Coppola, pero posteriormente se tuvo que añadir a Edmund H. North. Al parecer Coppola estaba creando un personaje demasiado grandioso y North tuvo que devolverle a la tierra. Para realizar su trabajo, ambos se basaron en la biografía del General Patton escrita por Ladislas Farago y en las memorias del general Omar Bradley, que incluso llegó a ser asesor técnico de la producción. La historia base, aunque auténtica, es arquetípica: héroe que consigue una proeza, cae en desgracia, vuelve a levantarse realizando una proeza mayor y vuelve a caer en desgracia.

La cinta tiene el mérito de intentar penetrar en la psicología del polémico personaje y no quedarse tan solo en un muestrario de sus hazañas. Hay secuencias en las que vemos a un Patton intimista y abstraido por sus poemas y su forma de ver la vida, autoconsiderándose como un anacronismo en un mundo demasiado tecnologizado. Como un antiguo guerrero-poeta medieval cuya armadura y montura es un tanque en lugar de un caballo.

Desde el punto de vista histórico la película nos va a mostrar las principales luces y casi todas las sombras del más famoso general norteamericano de la Segunda Guerra Mundial. Al comienzo vemos como Patton toma el mando del desmoralizado ejército norteamericano en África del Norte tras su derrota en el paso de Kasserine. Su segundo al mando es Omar Bradley (un soberbio Karl Malden). Patton comienza a demostrar sus rarezas pero también sus dotes de mando y así conduce a los norteamericanos a la victoria en la batalla de el Guettar. Probablemente es la secuencia bélica más espectacular de toda la película. En ella vemos un asalto frontal de los tanques e infantería alemana contra las posiciones estadounidenses, algo bastante aproximado a lo que ocurrió inicialmente. Lo que no se nos muestra es la segunda parte, cuando Patton contraatacó, y su rendimiento no fue precisamente bueno. Pero lo cierto es que los norteamericanos habían ganado su primera batalla contra los alemanes.

Seguidamente, Patton participará en la invasión de sicilia y allí es cuando llegamos a la culminación de su enfrentamiento con Montgomery (interpretado por Michael Bates). Patton no duda en usar las fuerzas al mando de Bradley para entretener a los alemanes en una costosísima lucha por el interior mientras el va tomando ciudades a los alemanes. Es aquí donde se le ordena que no tome Palermo, pero él la toma y entonces pregunta ¿Se la devuelvo a los alemanes? Lo cierto es que esa frase la dijo, pero en la ofensiva de las Árdenas y refiriéndose a una villa, no a una ciudad. Y es justo en ese momento de gloria cuando comete el peor error de su vida. Golpea a un soldado que ha sido ingresado por "fatiga de combate".

Eisenhower obligó a Patton a disculparse ante todo su ejército y luego le relevó del mando. Los alemanes no se podían creer un general victorioso pudiera ser apartado del mando por la "nadería" de pegar a un soldado y por el escándalo montado por la prensa y la opinión pública. Eso es lógico si tenemos en cuenta que tipo de "opinión pública" hay en las dictaduras. Pero Patton todavía resultaba útil aunque no dirigiese tropas. Fue una de las piezas clave en la "Operación Fortitude" diseñada para engañar a los alemanes sobre el verdadero objetivo de los aliados para la invasión de Francia.

Pero tras el estancamiento sucedido en Normandía, se tuvo que recurrir de nuevo a sus habilidades. De todas formas está claro que Patton tuvo que rogar mucho para conseguir nuevamente un puesto de combate y eso se ve muy bien en la secuencia en la que Scott y Malden mantienen una conversación en el puesto de mando. Patton ahora es el subordinado de Bradley y éste le dice que si por él fuera no el habría devuelto un mando de combate. Yo lucho porque me han entrenado para ello, tu lo haces porque te gusta-, le dice Bradley a Patton. Pero por intercesión de Ike le da el mando del Tercer Ejército y consigue realizar con éxito la "Operación Cobra". En la cinta vemos que sólo la falta de gasolina impide a Patton invadir Alemania y derrotar el solito al Tercer Reich, lo cual es exagerado.

El gran momento de gloria de Patton es su intervención durante la BAtalla de las ardenas. Al parecer previó la contraofensiva invernal de los alemanes y comenzó a preparar su famosa cabalgada para realizar su ataque de flanco sobre las fuerzas alemanas. Es precisamente con un mapa que muestra dicha maniobra con lo que se simboliza el final de la Segunda Guerra Mundial. Dicho mapa arde en llamas durante el desmantelamiento de las instalaciones del alto mando alemán tras la caída de Berlín. El capitán alemán encargado de analizar a Patton dice de él que es un guerrero nato y profetiza que la paz acabará con él, mientras lanza una fotografía suya al fuego.

Y precisamente es en la siguiente escena en la que vemos a un majestuoso Patton montando a caballo cuando contemplamos su caída definitiva. Sin rodeos, Patton compara la pertenencia al partido nazi con la de los partidos demócrata y republicano en los USA. Y para rematar pronostica el enfrentamiento con la URSS y que lo mejor que pueden hacer es aliarse a los alemanes y luchar contra los comunistas. Algo muy semejante a los que defendían algunos altos mandos alemanes que favorecían el armisticio con los aliados.

La película ganó siete oscars, entre ellos los de mejor película, mejor director, mejor guión y mejor actor. Pero Scott no recogió su oscar porque en su opinión aquello era un mercado de carne y no quería formar parte de él. Scott consiguió que la gente identificara a Patton con su interpretación. Lo más curioso es que la voz del autentico Patton era bastante aguda, mientras que la de Scott era mucho más grave. En cuanto al famoso discurso, es un conjunto de diferentes frases y citas auténticas de Patton. En la primera versión incluso se decían muchas más obscenidades. Scott le hizo prometer a Schaffner que lo pondría justo después del intermedio pues en su opinión era lo mejor de la película y por lo tanto su interpretación podría verse devaluada si lo ponía al principio. Schaffner le engañó. Creo que es la única película de la 20th Century Fox que comienza sin el logo de la compañía en el primer fotograma.

En el aspecto cinematográfico hay que destacar la banda sonora de Jerry Goldmisth y que fue filmada en las técnicas más avanzadas de visión panorámica en aquel momento. Una parte sustancial de la película fue rodada en España, principalmente en Almería (África y Sicilia), el palacio de La Granja de Segovia (discurso de disculpa de Patton), Navacerrada y la Sierra de Urbasa en Navarra (las Árdenas). Y como extras a una gran parte del Ejército Español. Los Heinkel 111 que se ven son los mismos CASA 2.111 que se utilizaron en la producción "La Batalla de Inglaterra". En cuanto a tanques, en el bando yanqui lo que se ve son M24 Chaffess. Y en el bando alemán una pequeña ironía, pues son M48 Pattons. No debemos olvidar que la película es de los años 70 y en esa época no había técnicas digitales. Así que las escenas bélicas son muy buenas para la época, pero ahora se las nota bastante obsoletas.

Curiosamente la película no hace mención ninguna a que fue el primer general en tener tanquistas negros bajo su mando. De hecho, el pidió expresamente que el Batallón Panteras Negras le fuera asignado. En su discurso de bienvenida a la unidad les dijo En mi ejército quiero lo mejor... No me importa vuestro color de piel mientras matéis a esos Krauts hijos de perra... Vuestra raza os observa, no les defraudéis y ¡Maldita sea no me defraudéis a mí!- Todo un ejemplo de igualitarismo. Tampoco se hace referencia alguna a la liberación de los campos de exterminio por parte de sus tropas.

Tampoco se muestra el lado más oscuro de la biografía de Patton. En marzo de 1945, Patton organizó secretamente a la Task Force baum. Su misión era penetrar 80 km en territorio enemigo y liberar un campamento de prisioneros donde se encontraba el yerno de Patton. La misión fue un completo fracaso. De los 300 hombres y 57 vehículos que formaron dicho grupo de asalto sólo 35 regresaron a las líneas aliadas. Otros 32 fueron muertos y el resto hechos prisioneros. Todos los vehículos se perdieron.

Volviendo a la polémica de si es una obra pro-belicista o anti-belicista. Quizás la respuesta está en uno de los diálogos de la misma película. En una escena, uno de los soldados comenta a otro - There he goes. "Old Blood and Guts". A lo que el compañero contesta - Yeah, our blood and his guts.


Imprescindible.

PELÍCULA:







Artículo de - Asier Menendez

miércoles, 25 de septiembre de 2013

CARTAS DESDE IWO JIMA.

RECOMENDACIÓN:



SINOPSIS:

Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Rodada íntegramente en japonés, la película ofrece la versión nipona de la batalla de Iwo Jima, el episodio más cruento de la guerra del Pacífico, en el que murieron más de 20.000 japoneses y 7.000 estadounidenses. El objetivo de la batalla para los japoneses era conservar un islote insignificante, pero de gran valor estratégico, pues desde allí defendían la integridad de su territorio. El mismo año, Eastwood dirigió también ''Banderas de nuestros padres'', que narra la misma batalla desde el punto de vista norteamericano. La versión japonesa muestra cómo el general Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe) organizó la resistencia a través de un sistema de túneles.







REPERCUSIÓN HISTÓRICA:



En este film, Clint Eastwood, retrata de una manera especial la visión japonesa del ataque a Iwo Jima, a partir de las cartas que escribieron varios solados nipones, desenterradas años después.

Ganadora de un merecido Globo de Oro y nominada a cuatro Oscars, relata de una manera poética el lado más humano de la guerra, matizando con gran delicadeza las emociones y sentimientos de los solados. En ella se desvela la estrategia que el general Tadamichi Kuribayashi diseñó para poder combatir a los americanos muy superiores en número y municiones. Las reacciones de los oficiales y los soldados frente a la estrategia dirigida por el Comandante, perfilan no sólo el carácter de cada uno, sino que ofrecen un retrato de la cultura nipona y de los valores sobre los que esta se sustenta. Las decisiones de muchos de los personajes se ven afectadas por estos valores inculcados, pero se muestra también que ante lo dramático de la situación, muchos otros, como el coprotagonista Saigo, un joven soldado que cree desde el principio en el comandante Tadamichi, se replantean el sentido de sus acciones.


La evolución de los personajes está magistralmente conducida, y el director consigue que empaticemos con ellos compadeciendo, lamentando o alabando el camino que cada uno toma. Consigue que te entren esas ganas de querer hablar a través de la pantalla, para advertirles o evitar que comentan inútiles actos de valor, sacrificando en vano sus vidas.



El ambiente creado por un tinte descolorido, donde predominan los tonos grisáceos, salpicados solo por el rojo de la sangre o la bandera de Japón, te transporta a ese árido escenario, donde escasea el agua y los nipones se encuentran aislados del mundo. Los recuerdos que el Comandante Tadamichi Kuribayashi tiene de tiempos pasados, contrastan con la triste realidad del momento, y son ricos en colores. En estas regresiones al pasado, Tadamichi recuerda cómo estrechó la mano y se sentó a la mesa de los mismos comandantes americanos que ahora están destruyendo a sus hombres. Sus cordiales relaciones con los americanos y la crudeza de la realidad actual suponen un conflicto interno para el personaje, que arrastra hasta el final. Una pistola que los americanos le regalan en aquel encuentro y que él lleva siempre encima, se convierte en un símbolo de ésta ironía.

Se narra la estrategia que Kuribayashi diseñó para combatir a los americanos, muy superiores en número y municiones. Las reacciones de los oficiales y los soldados frente a esta estrategia perfilan no sólo el carácter de cada uno, sino que ofrecen un retrato de la cultura nipona y de los valores sobre los que ésta se sustenta. No obstante, sobrecoge la honda experiencia de lo que, más allá de las culturas y de los comportamientos, unos y otros –japoneses, americanos, nosotros mismos–, tenemos en común: una misma naturaleza humana, y una misma y profunda orientación al bien.

Los primeros planos a veces silenciosos de los personajes hablan por sí solos. Están muy conseguidos también los planos que se realizan desde el punto de vista de los soldados, de tensas escenas como el suicidio a golpe de granada de los miembros de un pelotón.


La acción va in crescendo, desde un principio más tranquilo, cuando aún quedan algunos días para que lleguen las tropas enemigas; alcanza un ritmo constante que sin ser frenético te mantiene todo el tiempo alerta, igual que lo están las tropas niponas desde que desembarcan los americanos. Se alternan homogéneamente los tiroteos y bombardeos con los conflictos emocionales de los personajes, usando a veces fragmentos de cartas que estos escriben a sus familias. Las cartas contribuyen al talante poético del film, siendo, además de los recuerdos de Tadamichi, el único vínculo con el mundo exterior.


Las lecciones que aprenden los solados sobre los seres humanos, como el hecho de que llevar distintos uniformes sólo los diferencia por fuera teniendo todos en el fondo la misma calidad humana, los mismos temores y la misma nostalgia del hogar, son el alma de la película, y una sutil crítica al sinsentido de matarnos unos a otros. El mismo Eastwood lo describe así: “En las películas de guerra con las que crecí, había chicos buenos y malos. La vida no es así, y la guerra tampoco. Estos filmes no tratan sobre el triunfo o la derrota. Tratan sobre los efectos de esta guerra sobre los seres humanos”. Unos efectos, que sin duda retrata hasta en el más mínimo detalle.

El primer diálogo de la película abre con la siguiente sentencia del panadero Saigo: "Esta isla no tiene nada de sagrada, por mí que se la queden los norteamericanos". Igualmente sugerente es la historia del ex-policía militar Shimizu, que como Saigo no resiste los absurdos que fabrica indiscriminadamente todo conflicto bélico. Shimizu es incapaz de matar al perro –y cuánto menos a un ser humano-. Por su parte, el personaje del estricto teniente Ito se revela como un patético esperpento del despechugado coraje marcial, para quien si su destino es inmolarse a mayor gloria del emperador, será el mismo destino quien le rehuya y desprecie su sacrificio.

Si Banderas de nuestros padres discurría en continuadas fragmentaciones temporales que bailaban entre la realidad (la del aciago campo de batalla) y el simulacro (el orquestado por los poderes fácticos del momento), Cartas desde Iwo Jima se decanta por presentar un montaje más lineal –y no por ello menos discursivo en sus planteamientos antibelicistas y en la presencia siempre recurrente de la memoria de los que cayeron en la isla (esta vez desde las cartas que inútilmente se esforzaron por mandar a sus familias)-, a ritmo de vals, como un pausado oleaje que evoca a través de las cartas y las cortas escenas sobre la vida pasada de algunos personajes el lado humano de la contienda, con el fin (común a ambas películas) de desarticular cualquier ideología que conduzca a perpetuar la versión maniquea y manida del héroe de guerra, y a su vez redimensionar la verdadera (o por lo menos la que nos regala Eastwood) entidad de la heroicidad –las más de las veces involuntaria y casual- del soldado. Este incesante esfuerzo deconstructor es, y de seguro seguirá siendo, una eficaz y madura impronta en la filmografía de este excelente realizador.


Ahora bien, lo que en Banderas… era una crítica directa a la farsa política montada en torno a los héroes que volvieron de Iwo Jima, aquí se declina Eastwood por un análisis más sutil y poético del absurdo de la guerra, centrándose en la recreación del suceso desde el ángulo japonés, o más bien, buscando una sincera empatía con las vivencias del soldado nipón que resistió el embate de las fuerzas norteamericanas, pero en absoluto carente de crítica al modelo de honor japonés (con el seppuku o suicidio por deshonor como telón de fondo). Se desliza no obstante, en todo momento, un canto a la grandeza moral de los hombres y mujeres honestos, y la insinuación de que los enemigos en el fondo son como nosotros.

Sin embargo, no hay olvidar que Cartas de Iwo Jima es una película realizada por un norteamericano y enfocada a priori para que la visionen primeramente sus conciudadanos, y después el resto del llamado mundo libre. No es enteramente un enfoque japonés. Pero esto no hace sino subrayar la valentía de una narración que sin pudor retrata al otro (hasta hace poco el enemigo) con un rigor y un respeto que revelan las intenciones de Eastwood. Para ello se utiliza como puente cultural a los personajes del general Kuribayashi (Watanabe portentoso) y del olímpico y vitalista barón Nishi. Ambos hacen de cómplices del espectador occidental, con los que poder identificar sus valores y a su vez acercarse a los conflictos propios de los personajes japoneses. Por su parte, el asustado panadero, Saigo, sirve de hilo conductor de toda la trama –con el que identificar el desarraigo que produce sobre los seres humanos toda guerra y la necesidad de vivir que alienta en quienes la padecen- y a su vez será la mano inocente que hará posible que las cartas enterradas por el tiempo y el olvido histórico sean recuperadas para que nosotros mismos no olvidemos que tras el horror vivido sólo quedan esos fragmentos cotidianos a modo de deseos que rellenan nuestra vida (un perro que se escapa y ladra en el peor momento, o una madre que pide a su hijo que se proteja de las balas y que sólo haga lo correcto). Nunca dejamos de ser humanos, pese al espanto de la guerra.

Es este juego de muñecas rusas a modo de pequeños relatos, colocados en pequeñas pinceladas sobre el tapiz general de la trama, el que enriquece de manera más lúcida y hermosa Cartas desde Iwo Jima. Junto a ello disfrutamos también de una más que idónea fotografía filtrada en tonos azulados, sulfúreos como los de la isla volcánica, casi en blanco y negro (el color de los recuerdos de aquellos combatientes).


Eastwood sabe lo que hace, y coloca la cámara en el lugar justo para contar sólo lo que desea, sin más detalles que nos despisten. Los planos generales de la isla son muy hermosos, y compensan emocionalmente la tensión de las escenas en los túneles.

TARILER:




Articulo de - Asier Menéndez.

sábado, 21 de septiembre de 2013

NINJA SCROLL

RECOMENDACIÓN:


Ninja Scroll es una película que trata de Ninjas con un toque fantástico y sobrenatural, donde no falta la sangre en multitud de violentas escenas de lucha con espadas; es una obra no apta para menores que está llena de imágenes de violencia y el sexo.

SINOPSIS:

El filme está basado en una época real del Japón feudal, la acción transcurre después de las guerras civiles, cuando el clan de Ieyasu Tokugawa derrota al clan de Hideyosi Toyotomi en la Batalla de Sekigahara. Es aquí aparece un misterioso ninja de nombre Genmma seguido por un ejército de poderosos guerreros con técnicas increíbles y sobrenaturales llamados demonios Kimón. Esta amenaza es supuestamente liderada por el "Shogún de las Tinieblas", un personaje tácito posteriormente revelado como un otrora sirviente del clan Toyotomi, cuya cruzada secreta es derrocar al shogunato de Tokugawa, fundado y controlado por los antiguos enemigos de su clan.
Por otro lado Jubei es un rōnin implacable, con un pasado poco conocido pero tumultuoso, que posee un manejo increíble de la espada. Jubei viaja por el país sin rumbo fijo ofreciendo sus servicios a cambio de unas monedas o, si la causa es justa, a cambio de nada y sin proponérselo se verá envuelto en la conspiración del Shogun de las Tinieblas.

TRAILER:


IMÁGENES RELACIONADAS:
















martes, 17 de septiembre de 2013

EL ACORAZADO POTEMKIN.

RECOMENDACION:

EL ACORAZADO POTEMKIN
SINOPSIS:

Junio de 1905, a bordo del acorazado zarista Príncipe Potemkin de Táurida, que se encuentra fondeado frente al puerto de la ciudad rusa de Odessa, en plena fiebre revolucionaria, la situación se está haciendo insostenible. Dos marineros miembros del Movimiento Revolucionario Clandestino, Vakulinchuck y Matuchenko, muestran a sus compañeros el estado de putrefacción en que se encuentra la carne del rancho, tan infecta que está llena de gusanos. Es un síntoma más de sus terribles condiciones de vida y los marineros deciden amotinarse. Para sofocar la revuelta, el comandante Golikov ordena que los rebeldes sean fusilados pero Vakulinchuck exhorta al pelotón de ejecución para que no cumpla sus órdenes. Al final, todos los tripulantes se rebelan y durante el motín subsiguiente se quitan de en medio a los pérfidos oficiales. Sin embargo, el osado Vakulinchuck paga su osadía con la vida.


Su cadáver es llevado al puerto y depositado en el muelle donde la población de Odessa se compadece de su desgracia y simpatiza con los amotinados, hasta el punto de llevarles víveres en sus propios barcos. Pero el zar quiere acabar con el movimiento popular cueste lo que cueste y envía al ejército y a los soldados a calmar los ánimos a sangre y fuego. Decenas de civiles indefensos caen durante la matanza, pero desde el acorazado Potemkin se ayuda a la población bombardeando el edificio donde se cobija el mando zarista. Se envía entonces al grueso de la escuadra zarista para terminar con el acorazado rebelde, pero cuando un marinero "hermanos" a sus compañeros, todos los buques se unen al Potemkin en su gesta revolucionaria.

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

 Para conmemorar el 20 aniversario del primer intento revolucionario de 1905, las autoridades soviéticas establecieron un ambicioso plan de eventos que incluía el rodaje de algunas películas que narrasen aquellos hechos históricos. Eso sí, había que seguir las peculiares directrices de la historiografía marxista que se regía por el principio de contar las cosas no tanto como sucedieron, sino como deberían de haber sucedido. Dicho de otra forma, a Eisenstein le dejaron muy claro que esta vez la película debía acabar bien (no como en La huelga). Los acontecimientos, sin embargo, sucedieron de forma bien diferente.

A principios del siglo XX, Rusia era uno de los países más atrasados de Europa y con una estructura social que lindaba con el feudalismo. Los grandes terratenientes eran los dueños absolutos de un territorio inmenso donde la mayor parte de la población vivía en la más absoluta de las miserias. La industrialización apenas se advertía en las grandes ciudades. El zar Nicolás II mandaba el país con mano de hierro y cualquier tipo de protesta social era reprimida a sangre y fuego. Por añadidura, en 1904 Rusia comenzó una guerra con Japón a causa de unas disputas territoriales en el extremo oriente y miles de soldados marcharon a morir en una sangrienta contienda que estaba casi perdida de antemano. Al poco, los esfuerzos bélicos habían agotado las arcas del Estado y una feroz crisis económica vino a rematar la depauperada vida de los rusos.

Ante este paisaje, la población respondía con huelgas obreras, sublevaciones campesinas, acciones terroristas y demás actos reivindicativos que en 1905 se consolidaron en una revolución generalizada. El inicio de esta larvada revolución se puede situar en el domingo 9 de enero, cuando una manifestación pacífica de obreros que se dirigía al Palacio de Invierno con el objetivo de presentarle al zar una súplica para mejorar las condiciones laborales fue disuelta por la policía y el ejército mediante cargas y fuego a discreción. Estos acontecimientos fueron conocidos como el Domingo Sangriento y en cierta medida quedan recogidos en la famosa secuencia de la escalera de Odessa, donde, por cierto, nunca se produjo la matanza que narra Eisenstein. Pero volvamos a 1905.

La brutal represión del Domingo Sangriento, que dejó un saldo de cientos de muertos y heridos, fue la chispa que encendió un reguero de huelgas y motines abanderados por los soviets (organizaciones o consejos obreros que operaban en fábricas y ciudades). El ejército también se implicó en varios actos de protesta, como la sublevación protagonizada por los marineros del acorazado Potemkin.

Al parecer, extenuados tras la guerra japonesa y hartos ya de soportar las pésimas condiciones de vida a bordo del barco, el 14 de junio, durante unas maniobras cerca de la isla de Tendra en el mar Negro, los marineros del Potemkin se amotinaron por el pésimo estado del rancho y tras matar a los oficiales se dirigieron al cercano puerto de Odessa para apoyar a los insurgentes que desde hacía días se estaban enfrentando a los cosacos y las tropas del zar. Cuando llegaron a puerto, el Potemkin se sumó a la lucha y llegó a disparar contra algunos edificios del gobierno, pero la flota del Mar Negro había recibido la orden de zarpar desde Sebastopol con órdenes de hundir el insurrecto buque y el Potemkin salió huyendo hacia Rumanía. El gobierno de Bucarest los acogió de mal talante y devolvió el buque a la marina rusa. Algunos de los amotinados volvieron a Rusia (donde se les juzgó con severidad) y el resto se desperdigó por Europa.

Y como epílogo de este repaso histórico podemos recordar el fin de la revolución de 1905. Frente a un panorama de insurgencia generalizada, acorralado entre la guerra y la revolución, al zar no le quedó más remedio que realizar concesiones. Así, en octubre anunció una reforma política, la adopción de una asamblea representativa (la Duma) y otorgar determinadas mejoras laborales a obreros y campesinos (como la jornada laboral de 10 horas). Estos avances dividieron a la oposición y la burguesía se apartó de la senda revolucionaria. Al poco, Nicolás II volvía a tener la situación bajo control y con ello se fue olvidando progresivamente de todos sus compromisos hasta que se regresó de facto a la autocracia anterior.

En un principio, el filme pretendía abarcar todos los acontecimientos de la revolución de 1905, desde la guerra ruso-japonesa al domingo sangriento, y de hecho llevaba por título Año 1905. Ahora bien, desde un principio se deberían haber percatado de que apenas iban a contar con el tiempo necesario para poner en marcha el rodaje. El encargo se realizó el 19 de marzo de 1925 y la película debía de estar concluida para el 20 de diciembre. Es decir, en menos de un año había que tener listo el guión, localizados los exteriores, preparado los decorados, rodar una intemerata de secuencias históricas y luego montar rollos y rollos de la mano de un director particularmente preocupado por el montaje: ni siquiera con los medios de los que dispone hoy día una superproducción estadounidense se podría plantear en términos razonables semejante empresa.

Sin embargo, con el arrojo que le caracterizaba, en un primer momento Eisenstein no dudó en rodar la película entera. Año 1905 iba a estar dividida en 8 grandes episodios para cuya realización se preveían enormes dificultades técnicas, como escenas de masas, incendios, grandes batallas, etcétera. Pero para cuando llegó el verano se encontraban todavía ultimando el guión. En un acto de sensatez, teniendo en cuenta el tiempo y el presupuesto, decidieron reducir el filme a un solo episodio, el motín del Potemkin y sus consecuencias. Quién sabe cómo hubiera sido Año 1905, pero desde luego si El acorazado nos sirve de referencia nos podemos imaginar la película más colosal de todos los tiempos.

Para preparar el guión, Eisenstein contó con la ayuda de Nina Ferdinandovna Agadzhánova-Shutko, que además de gozar de una excelente reputación como guionista, había intervenido de forma directa en los acontecimientos revolucionarios de 1905 como miembro del Partido Bolchevique. Nina era una mujer tímida, de ojos azules, muy modesta y su colaboración con Eisenstein fue tan distendida como fructífera.

Más problemas, sin embargo, tuvo con el operador de cámara, un trabajo que en un principio recayó en el más que veterano Alexandr A. Levitski; pero, entre otras razones por su rechazo a cualquier tipo de innovación técnica (como el uso de grúas), al poco de empezar el rodaje su relación con Eisenstein se había deteriorado ya de forma irreversible. Asumió entonces este trabajo Edouard Tisse, que con el tiempo se convirtió en uno de sus más estrechos colegas.

Además, Eisenstein se rodeo de sus colaboradores habituales, un equipo tan unido que la prensa de la época se les conocía como Los Cinco de Hierro: Grigori Alexándorv, Mijaíl Gómorov, Alexander Levshin, Alexander Antónov y Maxim Strauj. La verdad es que debían formar un equipo pintoresco, por lo menos durante el rodaje, pues los 5 iban vestidos con camisetas a rayas para que Eisenstein los pudiera localizar con facilidad.

Algunos planos de la secuencia final fueron sacados de un antiguo noticiero británico. Curiosamente, cuando el filme se estrenó en Alemania, el almirantazgo alemán se alarmó ante el poderío de la flota soviética, que pensaban mucho más reducida.
           
Un gran problema al que tuvieron que enfrentarse fue que por entonces ya no existía ni rastro del acorazado Potemkin, que fue volado durante una revuelta en 1919. Por fortuna, en la bahía de Sebastopol estaba anclado su hermano gemelo (que es como se denominan los buques construidos según un mismo modelo): Los doce apóstoles. Aunque el barco estaba completamente desarbolado y desmontado, reconstruyeron toda la cubierta y los cañones en madera contrachapada. Más complicado fue resolver el pequeño inconveniente que suponía el uso que hasta el momento se le estaba dando al barco como ¡depósito de minas! Durante el rodaje estaba absolutamente prohibido fumar y realizar movimientos bruscos, cualquier descuido podía provocar que estallasen las minas que estaban guardadas en las bodegas.

Para colmo de males, resultaba muy complicado situar la cámara de forma que no salieran las rocas de la bahía y diera la sensación de encontrarse en mar abierto; pero tras girar el barco, y manteniendo la cámara prácticamente fija, pudieron dar la sensación de que el Potemkin navegaba libremente en alta mar (a lo que también contribuyó algunas tomas de unas pequeñas maquetas).

Para la secuencia final con toda la escuadra rusa, Eisenstein contó con la ayuda de la flota soviética, cuyos mandos se mostraron muy solícitos durante el rodaje. De hecho, cuando viajó a Hollywood le llamaron mucho la atención las dificultades que pasaban los directores americanos para rodar en exteriores o con grandes masas de gentes. ¿Cómo no iba a extrañarse si él podía disponer libremente de todo el ejército ruso o mantener cerrada la escalera de Odessa durante el tiempo que necesitase? De todas maneras, la filmación de todos los buques se reveló harto complicada: por ejemplo, un apoteósico disparo conjunto de todos los cañones de los barcos tuvo que suprimirse después de que los capitanes ordenaran disparar, tras haber malinterpretado un gesto de Eisenstein, cuando la cámara ni siquiera estaba encendida.

Una vez que el rodaje prácticamente había concluido, Eisenstein dejó los detalles finales en manos de sus ayudantes y salió escopeteado hacia Moscú para montar la película y dirigir algunos planos del interior del barco que no había podido rodar a bordo de Los doce apóstoles. En jornadas agotadoras que casi llegaban a las 24 horas de trabajo, con un solo ayudante, consiguió montar la película en tan solo 3 semanas. Tras el preestreno decidió cambiar algunas secuencias y finalmente terminó el montaje definitivo apenas un par de horas antes de su estreno, la noche del 21 de diciembre en el teatro Bolshoi. Su exhibición oficial comenzó el 16 de enero en medio de duras críticas de un sector del partido que consideraba que la película abordaba temas que no eran estrictamente revolucionarios, por lo que su exhibición quedó casi relegada a las incómodas salas de segunda categoría.

En el resto del mundo, el filme suscitó en general las mismas reacciones: un enfervorizado elogio por parte de cinéfilos y simpatizantes de la izquierda, y el rechazo por parte de las autoridades. Desde luego, una película en la que se defendía la rebelión frente al poder despótico resultaba difícil de digerir para casi todos los gobiernos del primer tercio del siglo XX, por lo que prácticamente por doquier sufrió algún que otro tijeretazo de la censura local (por ejemplo, en Alemania suprimieron las escenas en las que se veía cómo matan a los oficiales), y su circuito quedó prácticamente relegado a los cineclub.

En España se pudo disfrutar con total libertad desde la instauración de la República y durante la Guerra Civil se proyectó para infundir ánimos a los soldados del Gobierno. Pero, claro está, con el franquismo pasó a engrosar la interminable lista de obras prohibidas. En el resto de Europa, su estreno oficial sin pasar por las tijeras de la censura tuvo que esperar al fin de la segunda guerra mundial, por ejemplo en Francia se estrenó en 1953, un año más tarde en Reino Unido; y en Italia en 1960.

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                                                                                                             Articulo de - Asier Menéndez.

martes, 10 de septiembre de 2013

TOTAL WAR II

RECOMENDAIÓN:


Total War: Rome II es un videojuego de estratégia actualmente en desarrollo por The creative Assembly y próximamente publicado por SEGA el 3 de septiembre del 2013 para Microsoft WindowsEs la octava entrega de la serie de videojuegos Total War y la secuela directa del juego de 2004, Rome Total War.
Al igual que su predecesor, Total War: Rome II tendrá lugar en la antiguedad clásicaenfocado en la República Romana, la que puede ser transformada en el Imperio Romano si así lo desea el jugador.
Contará con un mapa de campaña más grande que la versión original, el que incluirá más territorios al este de Europa. Otra adición importante será la modificación de como funcionan las revueltas y los rebeldes. A diferencia del primer Rome Total Warr,Total War: Rome II no contará con una facción «Rebelde», sino que incluirá muchas facciones menores (por ejemplo, una para cada ciudad estado-Griega). También traerá más facciones mayores y hará que las decisiones que el jugador toma sobre su facción, similares a las incluidas en Total War Shogun 2 tengan una mayor trascendencia al ser interconectadas con otras y afecten más profundamente el progreso de la campaña.
En cuanto a las batallas en tiempo real, el nuevo motor gráfico que utilizará Total War: Rome II permitirá un mayor detalle en cada soldado individual y del terreno, lo que hace que el «drama humano» y la «máquina de guerra romana» se haga más vívida. Además, las ciudades y batallas navales también se beneficiarán de este mayor nivel de detalle. Parte de este enfoque tiene la intención de hacer que las batallas se sientan más reales, y que por ende, haya una menor cantidad de estas pero sean más significativas. De esta manera, los desarrolladores tienen la intención de hacer que el jugador piense más como «un general romano», y no simplemente como un conjunto de unidades con diferentes armas.

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IMÁGENES RELACIONADAS:


















domingo, 8 de septiembre de 2013

EL REGRESO DE LA REINA.

RECOMENDACIÓN:







Televisión Española estrena este lunes la segunda temporada de una de las series de más éxito: 'Isabel'. Nuevos y esperados capítulos en los que los espectadores conocerán cómo fue el ambicioso reinado de los Reyes Católicos y los conflictos personales, amorosos, familiares y éticos de Isabel y Fernando. Paralelamente al estreno en La 1, a las 22.30 horas, Granada –ciudad en la que se han rodado escenas de los nuevos capítulos.

La serie es una producción basada en una amplia documentación histórica y que cuenta con una cuidada ambientación de los escenarios y los personajes, con el objetivo de reflejar con la mayor fidelidad posible la época del reinado de Isabel. Por ello, cuenta con un equipo técnico y artístico con amplia experiencia en la ficción y con el apoyo de la Real Academia Española, que ha revisado sus guiones para darles la mayor consistencia y fiabilidad histórica.

'Isabel', ficción producida por TVE y Telefónica en colaboración con Diagonal TV, cerró su primera temporada con 4.651.000 espectadores, 22,6% de cuota de pantalla. Además, es una de las series más premiadas: Ondas a la mejor ficción nacional, 4 premios Iris (mejor ficción, dirección, dirección de arte y escenografía y actor a Rodolfo Sancho), Fotogramas de plata para Michelle Jenner, mejor serie en el Festival de Hamburgo y en el Festival de Nueva York y 3 premios ACE (serie, actriz protagonista a Michelle Jenner y actor de reparto a Pablo Derqui), entre otros.  Este sábado 7 de septiembre la serie recibe un nuevo reconocimiento como 'Lo Mejor' de la temporada en el terreno de la ficción en televisión, según el jurado de los Premios de la Crítica del FesTVal de Vitoria.

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domingo, 1 de septiembre de 2013

INDIANA JONES EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA.


RECOMENDACIÓN:




En busca del arca perdida, conocida como Los cazadores del Arca Perdida en países latinoamericanos, es una película de acción / aventura creada por George Lucas y estrenada por Paramount Pictures en 1981. Es la primera película de Indiana Jones que ha llegado a estrenarse, y se considera el capítulo veinticuatro en Las aventuras completas de Indiana Jones. En países de habla inglesa, es llamada Raiders of the Lost Ark, abreviada Raiderspor algunos fans.
Lucas empezó con la producción de la película justo después del suceso sorpresa de su Stars wars Episodio IV Una nueva Esperanza en 1977. Mientras estaba de vacaciones en Hawaii con su amigo y director Steven Spielberg, Spielberg mencionó que siemper quiso hacer una película "en plan James Bond". Lucas afirmó tener una historia mejor, propuso un concepto en el que él y el escritor/director Philip Kaufman trabajaron en 1975 basado en el deseo de Lucas de ver una película con el estilo de las series de acción de 1930 y 1940. La historia estuvo en progreso mientras Lucas terminaba su trabajo en Star Wars. El comentario de Spielberg le dio a En busca del arca perdida un nuevo momento y juntos, con Spielberg como director, contactaron con laurence Hasdan para escribir la adaptación.
SIPNOSIS:
El año es 1936. Un profesor que estudia la arqueología llamado Indiana Jones se aventura en las selvas de América del Sur en busca de una estatua de oro. Desafortunadamente, él pone en marcha una trampa mortal hacerlo, milagrosamente, se escapa. Entonces, Jones escucha de un conservador de museo llamado Marcus Brody acerca de un artefacto bíblico llamado El Arca de la Alianza, que puede ser la clave para la existencia humanamente. Jones tiene que aventurarse a grandes lugares como Nepal y Egipto para encontrar este artefacto. Sin embargo, tendrá que luchar contra su enemigo Renee Belloq y una banda de nazis con el fin de llegar a él.
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