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domingo, 15 de diciembre de 2013

EL YANG-SE EN LLAMAS.

RECOMENDACIÓN:


SONOPSIS:


La película está ambientada en la China de 1926, el año antes en el que comenzó la Guerra Civil entre los partidarios comunistas y los nacionalistas.


El ingeniero estadounidense Jake Holman (Steve McQueen, 'El coloso en llamas') tiene la orden de patrullar el río Yang Tse a bordo del "San Pablo", un navío de la marina americana que tiene como objetivo rescatar a unos misioneros que han sido secuestrados por los chinos.



El capitán Collins (Richard Crenna) es el encargado de dirigir la misión, pero una vez que logra encontrar a los misioneros éstos se declaran apátridas y no desean ser rescatados. Comienza un conflicto entre los soldados americanos y los chinos, quienes finalmente ejecutan a los misioneros.



Ante esa situación el capitán desiste en su deseo de ejecutar la misión, de modo que el barco se queda sin un líder. En este momento es cuando Holman toma los mandos de la operación.

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:


La historia me enganchó desde el principio. La tensión y el drama se iban acumulando al mostrarnos a Jake Holman, un maquinista rebelde e individualista interpretado por MacQueen en medio del caos en el que estaba hundida la China de comienzos del siglo XX. La cañonera “San Pablo” es un cascarón que poseía una doble tripulación. Por cada marinero hay un sirviente chino o coolie que hace su labor. Incluso Holman tiene su contrapartida en un “jefe de máquinas” chino.


El capitán interpretado por Richard Crenna, es el típico oficial jovenzuelo que prefiere mirar a otro lado y evitarse problemas. También nos muestra su amistad con el marinero Frenchy (Richard Attenborugh) y el chino Po-Han, interpretado por el japonés Mako. Holman conocerá a una misionera (Candice Bergen) de la que se enamorará. Pero la situación se va deteriorando. La cañonera recibe orden de rescatar a los misioneros amenazados por los chinos. El “San Pablo” consigue abrirse camino y llegar hasta los misioneros, unos auténticos idealistas que creen que sus ideas les harán inmunes a las balas. Crenna intenta evacuarlos, pero ellos se niegan. El jefe de los misioneros les dice que se han declarado “apátridas” y que los rebeldes chinos no les harán daño. Era la primera vez que oía esa palabra y le pregunté a mi padre que significaba. Después de escuchar la breve explicación paterna vi como el misionero caía muerto y comprendí que sus ideas no le habían protegido. También vi caer a Richard Crenna porque en ese momento decide dejar de “mirar a otro lado” y cumplir con su deber. El grupo se queda sin líder pero allí estaba Steve MacQueen tomando el mando del grupo y empuñando un BAR conseguía proteger la retirada del grupo con la chica. Cada vez había más chinos, pero estaba convencido de que al final MacQueen se salvaría pues era el bueno y tenía que besar a la chica y entonces...

¡MacQueen recibió un disparo! Se apoyó sobre una columna, se sentó, dijo: Yo estaba en casa, ¿Que ha pasado? ¿Que demonios ha pasado? y ¡¡¡se murió!!!

No podía creérmelo. El protagonista había muerto en el último momento. Y además era Steve MacQueen. No era posible. Yo había visto en otras películas que los “malos alemanes” le capturaban y le encerraban, pero no moría. No podía ser. Le pregunté a mi padre, que como era eso posible. El protagonista no podía morir así. John Wayne moría en “El Alamo” pero de forma heroica y se llevaba por delante un montón de mejicanos. Aquí era un puñado de chinos matando a MacQueen y se moría sentado diciendo una frase sin sentido. Me había tragado tres horas de película para al final ver morir a MacQueen. No tenía sentido.

Con el tiempo la volví a ver. Como es lógico entendí el porqué tenía ese final. No me gustaba, pero era lógico. MacQueen en un momento dado deja de ser el cínico individualista y se convierte en alguien que se preocupa por su chica y que se dispone a sacrificar su vida por ella. Toma dicha decisión y apechuga con ella. No muere por el deber cumplido, como le ocurre a Richard Crenna, o porque está en el momento malo y en el sitio equivocado como le ocurre al amigo chino (su muerte recuerda mucho a un determinado momento de “
El último mohicano”). En mi opinión el problema de esta película es que es un dramón demasiado largo. Hacia el final sobre todo su ritmo decae bastante. Pero aún así es recomendable verla si no se ha tenido la oportunidad.

El contexto histórico de la película es la época en que China se encontraba en medio de terribles luchas intestinas a causa de la imparable caída de la dinastía Qing. Tras la nueva derrota de la revuelta Boxer, el movimiento nacionalista no desapareció, sino que se hizo más fuerte y con un carácter más modernizador. Sin embargo dicho impulso se marchitó entre las luchas de los señores de la guerra. Tras la Primera Guerra Mundial los pensamientos comunistas encontraron terreno fértil entre las masas chinas. Una nueva guerra civil comenzó. Muchas potencias extranjeras intentaron proteger a sus ciudadanos, entre ellos los USA recurriendo a la DIPLOMACIA DE LAS CAÑONERAS
. Pero el problema se hacía cada vez más grave. Los japoneses estaban en plena expansión. El acontecimiento histórico en el que parece estar basado la novela es el llamado incidente de Panay, aunque este sucedió entre japoneses y norteamericanos.


El director es Robert Wise, uno de los más polifacéticos directores de Hollywood. Es el mismo de “West Side Story”, pero también de “
La amenaza de Andrómeda”, “Helena de Troya” o “Ultimátum a la Tierra”. La producción fue filmada en Hong-Kong y Taiwan. La banda sonora es de Jerry Goldsmith y ciertamente realizó un buen trabajo. La historia es la adaptación de una novela homónima. El título en inglés es un juego de palabras con el nombre del barco. En inglés “San Pablo” se pronuncia de manera muy parecida a “
Sand Pebbles” (guijarro de arena). Muchos encontrarán bastantes semejanzas entre lo que se cuenta aquí y la guerra de Vietnam. De hecho hay un paralelismo evidente entre esta película y “Apocalypse Now”. Pero resulta que esta película fue estrenada en 1966 y el libro es de 1962. Dicho conflicto aún estaba lejos.

Notable clásico, aunque algo largo.

TRAILER:



                                                                                               Artículo de- Asier Menéndez Marín.

martes, 10 de diciembre de 2013

BANDERAS DE NUESTROS PADRES.

RECOMENDACIÓN:



SINOPSIS:

Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La batalla de Iwo Jima (1945), el episodio más cruento de la guerra del Pacífico, quedó inmortalizada en la foto de unos soldados que izaban una bandera norteamericana. El objetivo de esta batalla era la toma de un islote insignificante, pero de gran valor estratégico, pues desde allí los japoneses defendían su territorio. En la contienda cayeron más de 20.000 japoneses y 7.000 estadounidenses. Mientras tanto, en los Estados Unidos la célebre foto en la que seis soldados izaban la bandera americana fue un instrumento propagandístico para conseguir fondos que permitieran seguir sufragando los gastos de la guerra. El mismo año el propio Eastwood dirigió ''Cartas desde Iwo Jima'', que narra la misma batalla desde el punto de vista japonés.


REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

La Batalla de Iwo Jima ha sido llevada nuevamente al cine por uno de los más conocidos de los grandes directores: Clint Eastwood. Y no ha tenido bastante con una película. Ha realizado dos, una desde el lado norteamericano y otra desde el lado japonés.



En "Banderas de nuestros padres" Clint se nos apunta a la moda de criticar el patrioterismo yanqui para aumentar su cuenta corriente (crítica que no hace al patrioterismo nipón en "Cartas des de Iwo Jima"). Y lo hace usando precisamente al icono principal de los norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial: El izado de la bandera Norte Americana sobre el Monte Suribachi. Así que realiza una especie de versión oscura de "Arenas Sangrientas" pero sin olvidar que la idea principal es recurrente en el cine bélico: A la hora de la verdad, sólo luchas por tus compañeros. Muchos de los aspectos reflejados en esta película o en "Cartas desde Iwo Jima" ya han sido tratados en películas clásicas del género bélico como "El sexto héroe", "Casco de acero", "Los mejores años de nuestra vida", "La colina de los diablos de acero" e incluso algunas más modernas como "El regreso" o "Black Hawk derribado".


El libro en el que se basa la película nos cuenta de manera más detallada la vida de los seis hombres involucrados en el famoso izado de la bandera, comenzando con su entrenamiento y siguiendo con sus bautismos de fuego, la batalla de Iwo jima y la vida posterior de los tres famosos supervivientes tras alcanzar la fama. Evidentemente, toda esa larga historia debe de ser reducida para poder plasmarla en una película, y Clint decide quedarse fundamentalmente con dos cosas: la dureza de los combates y el regreso a casa de los supervivientes. Quizás con otro director, este batiburrillo de ideas habría quedado reflejado como un gran pastel y seguramente se le criticaría su falta de originalidad por los temas tratados. Afortunadamente Clint es un perro viejo y en líneas generales consigue una buena película, pero no una obra maestra. Principalmente porque abusa de los flashbacks y hace que la historia sea bastante confusa y difícil de seguir.

Empecemos con lo que no me gustó de la película. Además del abuso de "flashbacks", como ya indiqué en el post precedente creo que la historia de Ira Hayes creo que está mejor reflejada en la película "El sexto héroe". En esta película me ha parecido que Clint ha querido elevar a Ira Hayes a una especie de altar del santo-héroe-caído-en-desgracia y sinceramente me ha costado tragarme la historia de porqué el "pobrecito indio" cae en la bebida. Para colmo, el actor que interpreta a Hayes puede que tenga un gran parecido con el personaje histórico pero sus dotes interpretativas son muy limitadas.

Hay bastantes errores de principiante sobre todo si uno se vanagloria de realizar una reconstrucción fiel de lo que fue la batalla de Iwo Jima y su posterior aprovechamiento propagandístico. Dos ejemplos. Cuando visitan al presidente Truman, "Doc" (el enfermero John Bradley) no lleva muletas y sin embargo en las fotografías que salen durante los títulos de créditos aparece la fotografía de dicho suceso. "Doc" lleva las muletas debido a que estaba herido como se ve en la película. Por cierto, en "El sexto héroe" sale con muletas. Otro error es en la escena final cuando los protagonistas se toman un baño en el mar. Los marines que llevaban luchando sin descanso durante cinco días en Iwo Jima estaban sucios y con barba. Entonces: ¿¿¿¿de dónde ha sacado Clint Eastwood que los calcetines de los marines eran blancos???? Primero, que eran caquis, y segundo, ¿no se supone que llevaban luchando sin parar varios días seguidos?, ¡pues los calcetines están impolutos!

Se supone que el film trata de denunciar la hipocresía del gobierno, las multinacionales y otros famosos "poderes fácticos" al aprovecharse de la sangre de los caídos. Así que los guionistas se dejan llevar por dicho entusiasmo y desarrollan un diaólogo en el cual no tienen empacho en afirmar que los pozos de petróleo estadounidenses están secos y que los “amigos árabes” sólo aceptan dinero contante y sonante. Lo malo es que durante toda la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue autosuficiente, la mayor parte de los pozos petrolíferos árabes aún no se habían descubierto y por supuesto, no se importaba petróleo desde allí. Todo lo contrario, era Estados Unidos el que lo exportaba. Adicionalmente, todavía no eran los “amigos árabes” eso es un burdo anacronismo. Pero como he comentado al principio, el antipatrioterismo vende (y el antiamericanismo no digamos).

Para terminar, un error de doblaje en español que no es culpa de Clint. Nada más empezar sale una escena en que la madre del soldado Harlon Block reconoce a su hijo en la fotografía: (¡le he cambiado tantos pañales que reconozco su trasero!). En la radio de fondo se escucha que los Estados Unidos acaban de lanzar la Bomba Atómica sobre Japón. Es un error de doblaje, en la versión inglesa no hablan de eso.

Y ahora lo que me gustó:

La escena del sirope de fresa sobre el postre es realmente impactante. Una forma magistral de mostrar cómo se trivializan las muertes de aquellos que mueren combatiendo. Representa perfecta y brevemente todo aquello que se critica en la película.

Hay que reconocer que saben usar los ordenadores y los efectos digitales para crear escenas parecidas a las históricas. La escena del convoy con los barcos en formación de "caja" es bastante buena. Lo mismo las escenas del desembarco y el despliegue marino para bombardear Iwo Jima. Todo digital, pero bien hecho y usado cuando corresponde. Bueno, siendo sinceros no tan bien hecho, los acorazados clase Iowa no se dispusieron tan cerca de la isla y ninguno de ellos fue alcanzado por la artillería japonesa, pero eso sí, en la pantalla queda bastante espectacular.

También hay muchos guiños históricos como la aparición de marines negros realizando labores de apoyo o la escena de las unidades caninas de dobermans. Estas unidades eran usadas para detectar japoneses emboscados y tuvieron bastante éxito. Además, la escena del hombre que cae por la borda y no es rescatado también es auténtica

No se si es un guiño o una copia a otra famosa película bélica anterior. Cuando "Doc" entra en la cabaña a ver lo que ha quedado de su amigo Iggy y lo ilumina, me recordó a una escena de la película "Objetivo Birmania". Es aquella en la que Errol Flynn descubre el cuerpo torturado de su segundo al mando. No vemos lo que han hecho los japoneses, y eso permite que nuestra imaginación rellene ese hueco con lo más espantoso que imaginemos. De hecho, los crímenes de guerra japoneses realizados con los prisioneros aliados se muestran de una forma metafórica a través de la famosa fotografía en la que el soldado japonés Yasuno Chikao se dispone a cortar la cabeza del sargento australiano Leonard Siffleet.



Resumiendo. Aunque es una notable película, también es una decepción. Pero aun así, es recomendable para los amantes de la historia de la 2GM.



TRAILER:



Artículo de - Asier Menéndez Marín

domingo, 8 de diciembre de 2013

APOCALYPSE NOW.

RECOMENDACIÓN:


                        My film is not a movie. My film is not about Vietnam. It is Vietnam


SINOPSIS:

El capitán Willard (Martin Sheen) es enviado a Vietnam a un lugar de la jungla donde deberá localizar y matar al Coronel Kurtz (Marlon Brando), un ex boina verde que ha organizado su propio ejército y se deja adorar por los nativos. A medida que se adentra en la jungla en su viaje por el río, Willard se ve afectado fuertemente por los poderes de la naturaleza, por diversos conflictos bélicos, y por las infecciones y enfermedades. Sus compañeros se encuentran bajo el efecto de las drogas o sus propios miedos. Poco a poco Willard se convierte en un hombre similar a aquel que tiene que matar.


REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

Esta frase de Coppola dicha en el festival de Cannes es la mejor sinopsis de "Apocalypse Now", la película más famosa sobre la Guerra del Vietnam. Y probablemente la película bélica más famosa hasta que se estrenó "Salvar al soldado Ryan".



La he visto en varias ocasiones, la primera vez siendo un adolescente. Cuando termina siempre acabo con la misma sensación. Una sensación que me hace coincidir con la frase de Coppola. Es como el Vietnam. Comienza de forma extraña, en el medio parece que todo va estupendamente y acaba insoportablemente.

De hecho, más de una vez la he dejado de ver en el momento en que llegan al refugio de Kurtz. No aguanto al Marlon Brando. Mejor dicho, no aguanto a "ese" Marlon Brando. En ese época no era el actorazo de "La ley del silencio" o de "¡Viva Zapata!". Ni siquiera era el actor de "El padrino". En ese momento era un divo que se creía que había que reverenciar cada gesto o palabra que dijera. Cobró tres millones de dólares (de 1976) por tres semanas de rodaje. Y sin embargo debemos a Marlon Brando el que exista esta obra cumbre del séptimo arte. Porque ciertamente "Apocalypse Now" es CINE.

El guión es una adaptación de la novela de Joseph Conrad "El corazón de las tinieblas" mezclada con otras obras como "La Odisea" de Homero. La novela de Conrad está ambientada en el Congo Belga del siglo XIX. Orson Welles realizó una adaptación para la radio e incluso quiso llevarla al cine, pero debido al presupuesto que requería al final acabó dirigiendo "Ciudadano Kane". La idea de llevar la novela al cine resurgió en pleno conflicto del Vietnam. El primer borrador fue realizado por John Millius en 1967. Millius era y sigue siendo un militarista convencido y a él le debemos el título; es una contrapropuesta al grito pacifista del movimiento hippy: "Nirvana Now!". Además del título, incluía un final mucho más belicista y en cierta forma parecido al que luego se vería en "La cruz de Hierro". En este primer final, Willard se une a Kurtz en una última batalla contra el Viet-Cong. Mientras Kurtz filosofa sobre las bondades de la violencia entre las explosiones y disparos, le pregunta a Willard porque lucha. Willard responde: "Porque me gusta esto". George Lucas era quien debía dirigir la cinta y la idea era realizarla en medio de la propia guerra del Vietnam para conseguir todo el realismo posible. La Warner Bros se negó en redondo pues estaba segura que iban a matar a esa panda de locos. El proyecto quedó archivado.

En 1975 el proyecto fue retomado. Pero muchas cosas habían cambiado. La primera de todas es que la Guerra del Vietnam se había acabado. La segunda es que el director no iba a ser George Lucas porque este se encontraba metido en la realización de una película de Ciencia-Ficción llamada "La Guerra de las Galaxias". La tercera es que Coppola era multimillonario y tenía unos cuantos Oscars gracias a la saga de "El padrino" por lo que dirigiría y produciría con parte de su patrimonio la película.

El plan era rodar la película en Filipinas durante unas 6 semanas y el presupuesto inicial sería de unos 12 millones de dólares. Pero lo primero era buscar a un actor de primera fila como reclamo y para asegurar el dinero de la producción. Se pensó en Steve McQueen para el papel de Kurtz o de Willard, pero debido a su enfermedad lo rechazó. Seguidamente se le propuso a Brando que también declinó la oferta. Se ofreció el papel de Willard a de Niro y a Al Pacino. Incluso se llegó a pensar en Jack Nicholson y en Robert Redford. Nadie aceptó y Coppola se agarró un cabreo monumental (llegó a arrojar sus Oscars por la ventana) pues sin una gran estrella en el reparto, la United Artist no adelantaría los doce millones de dólares necesarios. Cuando todo parecía perdido, Brando aceptó la oferta de rodar durante tres semanas por tres millones de dólares. Con Brando en el reparto, el dinero para la producción estaba asegurado. "Apocalypse Now" estaba en marcha.

Lo siguiente fue buscar al resto de actores. Debido al presupuesto de Brando los demás deberían de ser conocidos pero de segunda fila. Robert Duvall encarnaría al teniente coronel Kilgore, Denis Hopper a un periodista y Harvey Keitel a Willard. En febrero de 1976 comenzó el rodaje en Filipinas. Y a las dos semanas surgió el primer problema. Keitel lo hacía tan rematadamente mal que fue despedido. En su lugar se contrató a Martin Sheen. Pero las dificultades no habían hecho más que empezar.

Coppola explicó que durante el rodaje de esta película su equipo se comportó como el ejército norteamericano en Vietnam: eran muchos, estaban en medio de la jungla, con enormes cantidades de material y de dinero, y poco a poco se fueron volviendo locos. La mujer de Coppola, Eleanor, fue filmando las diferentes fases del rodaje. Dicho material fue luego usado para la realización del excelente documental "Hearts of Darkness: A Filmmaker's Apocalypse". Y en esa producción podemos ver perfectamente todas las etapas de esa locura. Aquí sólo voy a bosquejar algunas:



En la mítica escena del ataque de los helicópteros se usaron aeronaves del ejército filipino que habían sido utilizadas durante la guerra de Vietnam. Coppola llegó a un acuerdo personal con el dictador Ferdinand Marcos. Esta famosa escena se rodó a pocos kilómetros de Baler lugar de la famosa gesta recogida en la película "Los últimos de Filipinas". La primera vez que se rodó uno de los almacenes de producción fue destruido por error. En otra ocasión, cinco helicópteros fueron retirados para ser utilizados contra la guerrilla comunista. En palabras de Millius, el personaje de Kilgore estaba basado en el cíclope de "La Odisea". Adicionalmente, las chicas "Playboy" están inspiradas en las sirenas del relato homérico.


Coppola se inspiró en la película "Aguirre, la cólera de Dios" para la escenografía de la subida por el río. Simultáneamente quiso representar un viaje en el tiempo, y por ello rodó la escena de la plantación francesa. Dicha escena fue eliminada en la versión estrenada en 1979 y reincorporada en la versión "Redux".

Durante el rodaje, el tifón Olga destruyó gran parte de los decorados. Coppola aprovechó para filmar algunas escenas, pero durante la peor parte del tifón Coppola se puso a preparar un plato de pasta fresca italiana (le costaba 8.000 dólares el vuelo que la transportaba) mientras escuchaba "La Boheme".

Martin Sheen está realmente borracho y drogado durante el rodaje de la escena que abre la película. Ese día cumplía 36 años y Coppola le manipuló para que sacase sus demonios interiores. La escena en la que rompe el espejo es auténtica y a pesar del corte en la mano, Martin insistió en continuar rodando. A los pocos días sufriría un infarto que Coppola ocultó para evitar que United Artist se retirara del proyecto. Se requirió a su hermano, el actor Joe Estevez, que le doblase en algunas escenas. Incluso llegaría a doblarle en el montaje. Tras unas cuantas semanas, Martin se reincorporó.

Parece ser que todo el mundo se drogó en algún momento del rodaje, pero el que se llevó la palma fue Dennis Hopper. Según parece en todas sus escenas estaba totalmente flipado y ni se molestaba en aprenderse su guión. Llegó a ser un autentico incordio para todos.

Coppola introdujo cambios en el guión sobre la marcha. Esto causó más y más retrasos en el rodaje, tantos que la película llegó a conocerse como "Apocalypse When?". Millius fue enviado para intentar poner orden. En sus propias palabras se sintió como Von Rundstedt ante Hitler en 1944 . Iba para decirle "Mi führer, sin gasolina todo está perdido en Rusia" y tras dos horas de conversación salió pensando: "Al diablo con la gasolina. La victoria final es posible". El rodaje continuó.

Brando ni se molestó en leer el libro y ni siquiera se llegó a aprender una sola línea del guión. Coppola comprendió que lo que debía de rodar eran improvisaciones y luego dar un final a la película. Así que se dedicó a conversar con él y rodarle mientras tanto.

Jimmy Carter llegó a ordenar la censura de la película. Para saltarse la censura en su país, Coppola estrenó una versión en el festival de Cannes en la que ni siquiera había títulos de crédito y en la que al final no se destruye el santuario de Kurtz. Al ganar la palma de oro y la fama, la película pudo ser estrenada en los USA.

En la película aparecen actores en papeles secundarios que luego llegarían a ser grandes estrellas como Harrison Ford o Laurence Fishburne. Este último tenía 14 años cuando comenzó el rodaje.

Varias escenas están inspiradas en acontecimientos reales como por ejemplo la escena de la cantimplora. Aunque la más famosa es la matanza de la barca, inspirada en la masacre de Mi.Lai. De hecho, los vietnamitas son en realidad auténticos refugiados vietnamitas establecidos en Filipinas.

La tribu de montagnard que venera a Kurtz fue una tribu filipina contratada al completo por Coppola. El sacrificio de la vaca es real. De hecho la idea de incluirlo fue porque Coppola asistió previamente a uno en su honor. Al finalizar, el sacerdote del pueblo le ofreció el corazón del animal diciendo que se lo merecía porque había demostrado tener un gran corazón. Y ciertamente lo había hecho. Al parecer tuvo tentaciones de suicidarse al menos en tres ocasiones.

Tras 238 días de rodaje en Filipinas, Coppola terminó su particular descenso a los infiernos, pero no la película. La etapa de montaje y post-producción durarían casi dos años. El coste total alcanzaría los 31 millones de dólares incluyendo la fortuna personal de Coppola, pero recaudaría 150 millones en todo el mundo. Treinta y dos años después, Coppola realizó un nuevo montaje con escenas añadidas al que denominó "Apocalypse Now. Redux". En mi opinión alarga innecesariamente la obra y no añade gran cosa

Una película que debe de ser vista obligatoriamente por cualquiera que muestre algo de interés por el CINE.



TRAILER:




                                                                                                           Artículo de - Asier Menéndez marín

WATERLOO

RECOMENDACIÓN:

SINOPSIS:


Famosa producción de Dino de Laurentiis sobre las guerras napoleónicas, con un extenso reparto de primeras figuras de la época, miles de extras del ejército soviético y dirigido por Sergei Bondarchuk, que dos años antes había conseguido el Oscar a la mejor película extranjera para la Unión Soviética con "Guerra y Paz", adaptación de la novela de Tolstói.

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

Para cualquier amante de la historia la película "Waterloo" es un clásico. Y lo curioso es que se junta en su realización a dos personajes que cada uno por su lado, habían tratado de reflejar un aspecto de las Guerras Napoleónicas en una película. Se trataba de Dino de Laurentis, el productor de "War and Peace", que tuvo el acierto de encargar la dirección a Sergei Bondarchuk, el director de la GRAN película "Voyna i Mir".


Nuevamente se volvió a contar con los soldados del Ejército Rojo y Sergei Bondarchuk volvió a desplegar toda su maestría en la dirección de grandes masas de extras. De hecho, las luchas representadas en "Waterloo" parecen mayores que las que se representan en "Voyna i Mir" a pesar de que el número de extras es diez veces menor. Una vez más volvemos a tener esas panorámicas espectaculares del campo de batalla. Algo realmente impresionante cuando nos muestra el momento de la carga de la caballería francesa sobre los cuadros del ejército aliado. Junto con las escenas de la película "Gettysburg", son las mejores escenas de batallas rodadas sólo a base de extras y sin efectos digitales. Además, el guión trató de ser lo más fiel posible a la historia.



La película está dividida en dos partes. La primera nos introduce en el trasfondo histórico que desembocará en la batalla, y la segunda es el desarrollo de dicha batalla. Al principio se nos muestra la abdicación de Napoleón en 1814 y su salida al primer exilio. Rod Steiger se encarga de interpretar a un Napoleón crepuscular que reprocha la presión de sus generales para que abdique tras haberlos llevado antes a la gloria. Después de su despedida de las tropas de la Guardia se nos muestran los títulos de crédito. Luego volvemos a su regreso de la Isla de Elba. El orondo rey Luis XVIII (interpretado por Orson Welles) ordena a Ney que le detenga y éste le promete que le traerá en una jaula.



En mi opinión la mejor escena de la película es el momento en el que Napoleón se dirige hacia las tropas enviadas por el Rey para detenerle. Las tropas de Ney están dispuestas en una colina. Hacia ellas avanzan a pie, Napoleón y sus fieles. Mientras las tropas de ambos bandos se despliegan y preparan para el combate, Napoleón alza la mano derecha como ordenando parar, pero luego la va bajando con un gesto de apaciguamiento. Sus grognards bajan sus mosquetes y Napoleón lentamente se acerca a las tropas de Ney. Bondarchuk entonces comienza a enfocar a la mano de Napoleón. Vemos como esa mano se va colocando a la espalda hasta que se cruza con la mano izquierda, de la cual agarra los dedos índice y corazón. Aunque el paso de Napoleón es lento y tranquilo, los dedos pulgar e índice de la mano derecho se frotan con nerviosismo. En un determinado momento las manos se sueltan y los puños se crispan a su espalda. Nuevamente se vuelven a coger y el frote de los dedos de la mano derecha vuelve a reanudarse mientras la cámara comienza a alejarse de las manos y nos empieza a mostrar nuevamente a Napoleón ya casi al lado de las tropas de Ney que siguen apuntándole. Entonces les dice: “Soldados del Quinto ¿Me reconoceis? Si queréis matar a vuestro Emperador, aquí me tenéis” y tras una larga mirada les grita “¡Fuego!”. Uno de los soldados no puede más y cae desmayado, el resto comienza a gritar “Vive la France!, Vive l’Empereur!”



Después de esto, Louis XVIII se exilia y Napoleón entra triunfante en Paris. Inmediatamente comienza a dictar órdenes y regulaciones. Ofrece la paz aunque sabe que no será aceptada, por lo que se prepara para la futura campaña.



Los aliados no están preparados para la rapidez de Napoleón. Dicha falta de preparación se nos muestra mediante un lujoso baile en Bruselas al que Wellington (Christopher Plummer) ha asistido. El baile se ve interrumpido por las alarmantes noticias del avance francés sobre Charleroi. A toda prisa, Wellington reúne a su plana mayor y les comunica que si no puede pararle en Quatre Bras, se parará a Napoleón en Waterloo.



Comienza así la segunda parte que nos contará el desarrollo de la Batalla de Waterloo. Veremos al ejército prusiano en retirada y la decisión de Blucher de apoyar a Wellington. Como Napoleón manda a Grouchy a perseguir a los prusianos. El despliegue del ejército aliado en Mont Saint Jean (aunque parece que el ejército solo es británico). La explicación de porqué Napoleón tuvo que esperar hasta mediodía para que el terreno se secara y la artillería fuera efectiva. Las luchas en la Haye Sainte y Hougoumont... Como en “Voyna i Mir”, Bondarchuk también hace composiciones pictóricas. Por ejemplo, la carga de los Scott Greys a cámara lenta recuerda muchísimo a la famosa pintura de Lady Blutter que representa dicha carga.



La batalla sigue desarrollándose. Tras la aniquilación de los Scott Greys, Napoleón y Wellington reciben las primeras noticias de la aproximación de los prusianos de Blucher. Napoleón se queja de que Grouchy no está (y no podría estar nunca pues Napoleón le había dado otras órdenes). Ney lanza su famoso ataque de caballería contra los cuadros ingleses al creer que estos se estaban retirando. Ese es sin duda el climax de la batalla. Las escenas y las tomas aéreas de la caballería francesa entre los cuadros rojos son espectaculares.



Sin embargo también se encuentra aquí lo que menos me gusta de esta película. En un momento dado, un soldado de los Inniskilling sale de un cuadro y comienza a gritar: ”¿Por qué luchamos? ¿Por qué nos matamos los unos a los otros? ¡Somos hermanos!” en medio de la carnicería que está sucediendo. No me gusta por dos motivos: Primero porque esa situación no es histórica (a un inniskilling en el siglo XIX ni lleno de ginebra se le ocurriría hacer eso) y segundo porque es una concesión al pacifismo que se vivía en los 70, cuando se realizó la película. En 1977 lo políticamente correcto era mostrar el horror de cualquier guerra (estamos al final de la Guerra del Vietnam) y además esto era una co-producción con la URSS, que “oficialmente” clamaba por la paz entre los pueblos (aunque un par de años después invadirá Afganistan). Me parece mucho más efectivo como mensaje pacifista los planos y pensamientos de Wellington mientras recorre el campo al final de la batalla.



En eso llegan los prusianos, así que Napoleón se ve forzado a mandar a la Guardia para tratar de romper la línea inglesa antes de que sean reforzados. Pero la Guardia es rechazada, el pánico se apodera del ejército francés y sucede el desastre. Solo un cuadro de la Vieja Guardia mantiene su puesto. Los ingleses le conminan a la rendición, pero tras la respuesta histórica del general Cambrone; “Merde!” aunque aquí la dice un soldado, el cuadro es aniquilado por los cañones británicos disparando a bocajarro. Esta escena no tiene base histórica. Los cuadros de la Vieja Guardia fueron destruidos, pero no así.



La batalla ha llegado a su fin. Wellington pasea entre toda la devastación y es entonces cuando pinesa su famosa frase de la cual existen diferentes versiones. La versión más aceptada es: “Nothing except a battle lost can be half as melancholy as a battle won”. Aunque en la película lo que dice es: “the only thing worse than a battle lost, is a battle won”, lo cual es un contrasentido si tenemos en cuenta la escena final. La película finaliza con un plano de Napoleón derrumbándose en el asiento de su coche comprendiendo que todo está perdido.



Desgraciadamente, la película fue un fracaso en taquilla. De hecho afectó a la producción de otra película sobre Napoleón que iba a dirigir Stanley Kubrick. Parece ser que iba a representar un gran número de batallas pero como eso no era lo que gustaba, éste decidió que era mejor abandonar dicho proyecto y dedicarse a realizar uno que conectase con el gran público. Así que realizó "Barry Lindon" y en ella incluyo una de las mejores escenas que representa el modo de luchar del siglo XVIII.

PELÍCULA:





Artículo de -Asier Meéndez Marín

domingo, 1 de diciembre de 2013

FUERZA 10 DE NAVARONE.

RECOMENDACIÓN:


SINOPSIS:

Aunque los cañones de Navarone fueron volados hace dos años por el comandante Mallory y el sargento Miller, la guerra aún continua en otros frentes. La pareja se reúne de nuevo y es trasladada en vuelo secreto a Yugoslavia, formando parte de la Fuerza 10, una misión estadounidense mandada por el joven coronel Barnsby. Los alemanes derriban el avión y ambos sobreviven, al igual que su superior y el sargento negro Weaver. Un grupo de partizanos se hace cargo de ellos, aunque en realidad sus benefactores son aliados de los nazis.

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

La película "Fuerza 10 de Navarone" tiene una historia curiosa detrás. Alistair McLean escribió en 1957 su novela "Los cañones de Navarone" sobre un comando británico que debe de destruir unos cañones alemanes. En el año 1961, "Los cañones" fue adaptada a la pantalla y el productor realizó profundos cambios en los personajes: metió un par de romances y transformó la nacionalidad norteamericana de Miller en británica. Como la película fue un auténtico éxito, McLean se decidió a hacer una secuela en la que volvió a juntar a los tres principales personajes: Mallory, Miller y Andrea ¡pero los de la película, no los de su propia novela! El libro se publicó en 1968 y fue un éxito. Así que inmediatamente se pensó en adaptarlo a la pantalla. Pero por una serie de problemas con el guión y con los actores hasta el año 1978 no se estrenó la película. Y con un guión en el que se alteró sustancialmente la trama, desaparecen personajes principales (Andrea) y aparecen nuevos (Barnsby, Weaver y Nicolai).

Los papeles estelares de Mallory y Miller recayeron en Robert Shaw y Edward Fox. Como la productora era americana esta vez se intentó dar más peso a los actores de dicha nacionalidad. Así los Royal Marines fueron sustituidos por comandos americanos liderados por el Teniente Coronel Barnsby (Harrison Ford) y por si fuera poco se metió con calzador a un recluso negro (Carl Weathers) quizás con la idea de que recordase al personaje de Jefferson en "Doce del patíbulo". Como había capital italiano también se metió a Franco Nero (Nicolai). La dirección recayó en Guy Hamilton, famoso por sus películas de la saga Bond, aunque también por la notable "La Batalla de Inglaterra". Hablando de Bond, también nos encontramos al actor Richard Kiel en el papel de despiadado líder chetnik (aunque cuando fue estrenada la película eran croatas). Esta vez el grupo de comandos es lanzado sobre Yugoslavia para tratar de descubrir a un traidor y de paso destruir un puente que evite una ofensiva alemana destinada a aplastar a los partisanos yugoslavos. Como en otras obras de McLean, nada es lo que parece, y hay continuos giros del guión y de las motivaciones de los personajes.

La película se rodó fundamentalmente en Montenegro y otras localidades yugoslavas, aunque las maquetas fueron rodadas en unos estudios de Malta. Inicialmente iba a durar 128 minutos que fueron reducidos a 118. Para colmo, Robert Shaw murió antes de haber podido doblar completamente a su personaje y su voz tuvo que ser imitada. Tras un monto total de 10 millones de dólares, la película fue un fallo de público y crítica. Tan solo recaudó 7,2 millones en los USA. Sonaba demasiado a producciones anteriores sobre comandos, y además, aunque Shaw, Fox y Ford son actores buenos, no llegan al nivel de Peck, Niven y Quinn.

Si uno la vuelve a ver la puede encontrar entretenidilla, e incluso tener su escena predilecta. La mía es la aquella en la que Fox está dando instrucciones a Shaw y Ford de cómo deben de disponer las cargas en la presa y luego les dice: - Deja a la Naturaleza que siga su curso. Posteriormente veremos una original secuencia de física recreativa con unos efectos especiales bastante majos si tenemos en cuenta la época en la que están hechos.

TRAILER:



Artículo de- Asier Menéndez Marín

domingo, 24 de noviembre de 2013

COUL MOUNTAIN.

RECOMENDACIÓN:



SINOPSIS:

Adaptación de una novela de Charles Frazier. A punto de terminar la Guerra Civil americana (1861-1865), Inman (Jude Law), un soldado confederado herido en los últimos días de la guerra, vive una auténtica odisea para regresar a su casa de Cold Mountain (Carolina del Norte) y reunirse con su prometida Ada (Nicole Kidman), que lleva años esperándolo. En su ausencia, Ada tiene que afrontar enormes dificultades para sobrevivir, pero consigue sacar adelante la granja de su padre con la ayuda de Ruby (Zellwegger), una intrépida y voluntariosa joven. 

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:


Recientemente pusieron esta película en una cadena de Tv, y ya que estamos con la Guerra civil Americana por que no comentarla.

Dentro del cine bélico “Cold Mountain” podría calificarse como “película sobre la retaguardia”, del mismo tipo que “Tiempo de amar, tiempo de morir”. En la película hay escasamente unos 15 minutos totales de combates, el resto en realidad es la historia entre dos personas enamoradas, desde que se conocen antes de la guerra en el pueblo de Cold Mountain en Carolina del Norte, hasta su reencuentro al final de la contienda.

La película es bastante buena en mi opinión, pero no llega a ser una gran película. Principalemente porque hay algunos momentos en las que se hace lenta. Y por otro lado me parece que no hay “magia” entre Nicole Kidman y Jude Law. La que si me gusto fue Renée Zellweger. El director es el mismo que dirigió “El paciente inglés”, y de hecho es el mismo tipo de historia, pero ahora ambientada en la GCA.

Sobre la única batalla que se muestra en la película. Se trata de la Batalla de cráter durante el sitio de petersburg. El general Burnside aceptó la buena idea del coronel Henry Pleasant (comandante del 48th de Pensilvania formado sobretodo por mineros del carbón) de destruir las fortificaciones confederadas mediante una mina. Se pensó que la distancia era muy grande (unos 160 metros) pero Grant dio su consentimiento. Los mineros comenzaron a excavar y lo consiguieron. Lo curioso es que los confederados detectaron las obras de excavación, pero pensaron que la distancia era tan grande que nunca llegarían. El 30 de julio, a las 4:30 de la madrugada, las fuerzas de la unión detonaron 4 toneladas de pólvora.

La mina fue todo un éxito, lo malo es que el ataque fue dirigido por el inepto de Burnside. Como curiosidad, entre dichas fuerzas estaban dos brigadas de soldados negros. Eran la segunda oleada. Grant no los quiso poner en la primera línea para evitar que les criticaran en caso de que el asalto fallara. La explosión barrió unos 200 metros de las defensas confederadas y causó un cráter de 60 metros de largo, 20 de ancho y 10 de profundidad. Una idea de la magnitud de dicha explosión es el hecho de que la primera línea de tropas asaltantes que estaban preparadas dieron media vuelta y se retiraron. Sin embargo sus oficiales consiguieron que diesen media vuelta y se lanzasen al asalto.


El desastre ocurrió cuando las tropas de la Unión se metieron en el cráter en lugar de rodearlo. Tal y como muestra la película, fueron incapaces de salir del mismo. Las tropas se amontonaron, pero no conseguían salir. En eso llego la segunda oleada compuesta de tropas negras. En la película se muestra a un soldado negro luchando, pero en realidad fueron dos brigadas y de hecho llegaron escalar la pared opuesta del cráter y luchar cuerpo a cuerpo. Sin embargo, para entonces los rebeldes habían reposicionado su artillería y estaban machacando a las tropas de la Unión. Grant ordenó la retirada. La Unión había sufrido unas 3.800 bajas, la mitad de ellos prisioneros. La división negra sufrió más de 1000 bajas, un tercio de su fuerza total, la más alta de todas las unidades participantes. Eso es algo que tristemente no se representa en la película.

TRAILER:






Artículo de- Asier Menéndez Marín


ACEROS ROTOS.

LIBROS EN LA HISTORIA:





FICHA:

Ttulo: Aceros Rotos el ocaso de los héroes

Autor: Fernando Martínez Laínez

ISBN: 978-84-414-3341-0

Referencia:173586

Colección: Humanidades. Crónicas de la Historia








SINOPSIS:

Para ser héroe no hace falta ser ni muy fuerte ni muy grande, sino tener un gran corazón y atesorar eso que los antiguos llamaban 'virtus'. La virtud implica coraje, valentía y está relacionada con lo moral. Los héroes no envejecen nunca en la memoria y solo se entienden vinculados a valores trascendentes, como la fidelidad, el honor y la patria. Sirven de ejemplo, lo cual no implica que todas las acciones de su vida sean ejemplares. Pero tienen derecho a ser juzgados por sus mejores hechos, aunque no se olviden los peores. 'Aceros Rotos' es la primera parte de una trilogía titulada 'El ocaso de los héroes' en la que se reflejan las circunstancias que marcaron el destino final de quienes con su esfuerzo combativo, su talento y su vida, en la victoria o en la derrota, dieron sentido a esa realidad colectiva llamada España. Doce nombres se han seleccionado en este primer volumen de la trilogía: Núñez de Balboa, Julián Romero, Cristóbal Mondragón, Francisco Verdugo, Hernán Cortés, Quevedo, Alonso de Ojeda, Garcilaso de la Vega, Francisco de Aldana, Pedro Navarro, Bernardino de Mendoza y Juan Martínez de Recalde.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ASSASSIN´S CREED IV BLACK FLAG

JUEGOS EN LA HISTORIA:




Tras la Revolución Americana que vivimos en el controvertido, pero genial para nuestro paladar, Assassin's Creed III, retrocedemos ahora en el tiempo hasta el siglo XVIII para experimentar el momento cumbre de la piratería. Un punto álgido del pillaje y la muerte en los mares del Caribe en el que, como siempre en la IP, somos sólo nosotros quienes trazamos nuestro camino. La franquicia se beneficia notablemente del cambio de aires que supone este nuevo contexto histórico, y descubre al mundo cómo el universo de los corsarios le sienta como anillo al dedo a su fórmula jugable. Obviamente el título dista de ser perfecto, y algunos problemas como la inteligencia artificial y el escaso desafío del combate le restan enteros para consolidar una de las grandes propuestas de los últimos tiempos como algo incluso más redondo, sin embargo, así como está, sigue siendo un título extraordinario y de consumo obligado para los fans de la acción-aventuras.

Assassin's Creed: Black Flag recoge lo mejor de entregas anteriores y consolida un fenomenal tótum revolútum en el que el mayor beneficiado es el aficionado. Sigue habiendo muchas de las actividades más clásicas de la saga como los asesinatos, la exploración, las atalayas, el parkour... Sin embargo la mayoría de ellas se expanden en muchas direcciones que, sin un período tan rico en posibilidades como el que nos ocupa, no podríamos haber vivido. Este título así pues tendrá, como viene siendo tradicional para la marca, tantos defensores acérrimos como detractores a ultranza. Y es que quien guste de elaborar sus juicios sobre la diversión o el entretenimiento de un producto en base a sus bugs o glitches volverá a tener motivos para odiar al nuevo Assassin's Creed por ello; sin embargo quien sepa abstraerse de esas incidencias que, le pese a quien le pese, no dejan de ser puntuales y a menudo innegociables en un sandbox, tendrá entre sus manos una joyita más con la que enriquecer uno de los géneros que más alegrías nos han dado en los últimos años: El de acción y aventuras.

TRAILER DEL JUEGO:



IMÁGENES DEL JUEGO: